Luego de idas, vueltas, habilitaciones que no llegaban y demás cuestiones burocráticas, Rayados dio el OK definitivo y Maximiliano Meza es el octavo refuerzo de River en este mercado de pases. Con el transfer, el club, que ya lo había inscripto provisionalmente el viernes para la Libertadores, pudo confirmar eso ante la Conmebol este lunes cerca de una hora antes del plazo máximo, que era a las 15.
De esta manera, Maxi, quien llegará al país en los próximos días y Gallardo espera poder tenerlo en el entrenamiento de jueves (post partido en Córdoba), se encuentra habilitado para jugar la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores ante Talleres (llega con ritmo: 1.905′ en 32 partidos este año, con seis goles y nueve asistencias). Algo que el Muñeco deseaba, como desde hace aproximadamente dos semanas, cuando ambos tuvieron un primer contacto para ir encaminando este pase.
Si por algo se recordará este pase, que se termina haciendo por u$s 2 millones a modo de resarcimiento (el contrato de Meza en México vencía en diciembre), es por la gran cantidad de vaivenes que tuvo. Y que se potenciaron por la crisis futbolística que vive Rayados: tras despedir al DT Fernando Ortiz por la temprana eliminación en la Leagues Cup, los propietarios del club prefirieron evitar el hecho de asumir el costo político de la salida del volante en un contexto que de repente se volvió más que hostil para ellos. Por eso no fue hasta que cerraron a Martín Demichelis que cedieron y terminaron enviando toda la documentación a Buenos Aires.
De hecho, como los tiempos jugaban en contra, River adjuntó en el contrato que envió a la Conmebol para inscribir definitivamente al jugador una revisación médica que se había hecho hace poco más de dos semanas, antes del inicio de la Leagues Cup. Igual, eso no quita ya en Buenos Aires también los médicos del plantel lo analicen también de cerca.





