El delantero se sometió a estudios médicos en la Clínica Rossi, donde se descartó una rotura ligamentaria, llevando alivio al cuerpo técnico. Sin embargo, a pesar de no tratarse de una lesión de gravedad, todo indica que no estaría en condiciones físicas óptimas para disputar los octavos de final.
Maximiliano Salas solo pudo permanecer en el campo de juego durante 18 minutos en el encuentro frente a San Lorenzo. Un mal movimiento le provocó un fuerte dolor en la rodilla izquierda, lo que lo obligó a salir del partido antes de lo previsto. La molestia fue tal que, tras un gol mal anulado a Enzo Pérez, solicitó el cambio y fue reemplazado por Miguel Borja.
Ante esta situación, Salas acudió el lunes por la mañana a la Clínica Rossi para someterse a estudios médicos. En River había preocupación, especialmente después de verlo con hielo en la zona afectada. Afortunadamente, los resultados fueron más alentadores de lo esperado: se descartó una rotura de ligamentos y se confirmó un esguince en la rodilla izquierda. Los exámenes indicaron que se trata de un esguince distal del ligamento colateral medial, lo que lo dejará fuera de competencia por unas tres semanas. El club tiene previsto publicar el parte oficial en sus redes sociales.
Esta lesión representa una baja sensible para Marcelo Gallardo, ya que Salas no podrá estar presente en los próximos encuentros del torneo local y su presencia en el partido de ida por los octavos de final de la Copa Libertadores, ante Libertad en Paraguay, está prácticamente descartada. Sin embargo, hay algo de optimismo de cara al partido de vuelta en el Monumental, ya que el jugador no presenta mayores dificultades para caminar. Si la recuperación se desarrolla sin inconvenientes, podría llegar en condiciones justas para ese compromiso.





